Con todo un fin de semana por delante, una carrera el domingo a 200 km de casa (Siétamo, Huesca) y poco dinero para gasolina, tomo la decisión: nos vamos a dedo.
-¿Siddhartha, quieres venir? Nos vamos a ir a dedo, dormiremos en los sacos debajo de algún techo, comeremos spaguetis fríos del taper.
-Sí papá!! Quiero ir!
Pobrecillo, no sabe donde se mete...
Al tema, sábado por la mañana, lloviendo, nos ponemos en la gasolinera de Viella a eso de la una del mediodía, sacamos nuestro cartel y en diez minutos "on the road". El tío que nos pilla, un chileno que estaba currando en la reforma del viejo túnel de Viella; como tenía que ir a ver una cosas, nos lleva por el viejo, oscuro, mojado...una pasada; y además el tío va...pa Huesca!
Nos damos un "paseíto" por el outlet de Barrabes, compramos un par de utensilios de acampada y unas gafas Nike para bici rebajadas de 110€ a 39€...jeje.
Nos vamos para Sietamo, y depués de un buen paseíto por el pueblo nos conocemos a los organizadores de la carrera, charlamos, los niños juegan, pasa la tarde y...nos dejan una casa para dormir!! Total, que dorimmos en los sacos pero encima de un colchón...de lujo!
Al día siguiente nos despertamos pronto y con día de lujo, y una vez desayunados nos vamos a la plaza, allí pillo el dorsal, caliento, y corro las "Siete millas de Siétamo", unos 11km; el Sidu me espera sin moverse en la meta, pegadito al macuto...que sol!
Llegué muy cansado pero muy feliz a la meta...y ahora el turno de los niños; le pongo el dorsal y a correr! Qué risa, luego quería correr más carreras...
Después nos dieron una buena comida, charlamos un rato con algunos de los participantes y vuelta para casa. La vuelta fue un poco más complicada,hicimos tres "trasbordos", pero disfrutando a tope de la libertad que se siente esperando en la cuneta, con la mochila al hombro. A las tres horas de la salida estábamos en casa...maravilloso fin de semana.
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